Hay veranos que se recuerdan por los viajes, otros por las canciones, y algunos —los mejores— por las sobremesas. Esas que empiezan con una ensalada de burrata y acaban con los pies descalzos, el vino frío y las risas flojas. Y si hay algo que marca el tono de esas comidas, es la mesa. Hay veranos que huelen a albahaca y otros a cloro. Los nuestros saben a sobremesas largas, gazpacho bien colado, y mesas que parecen sacadas de una editorial.
En Wedding Style nos hemos ido de shopping y te traemos cinco vajillas que lo tienen todo.
1. Colección Cabaña – Eugenia & Sushita
Sandra Segimón, presidenta del Grupo Sushita y Eugenia Martínez de Irujo son el alma mater de Eugenia & Sushita donde encontrar piezas por las que suspirar.
Su colección Cabaña es la mezcla perfecta entre artesanía y diseño que funciona siempre. Esas vajillas que no sabes si poner o enmarcar. Con ella todo parece más cuidado, más especial… aunque estés sirviendo gazpacho de brick. Puro estilo sin esfuerzo.
2. Set Donald Verde – Westwing
Lo tiene todo: color potente, forma imperfecta y carisma de sobra. El típico set que te salva cuando no has decorado nada pero quieres que parezca que lo has pensado todo. Queda bien con pan, con flores y hasta con la pizza del viernes.
3. Colección Amalfi – Popolo
La vajilla de las mesas con aceitunas, limones y risas al sol. Tiene ese rollo vibrante que grita verano aunque sea martes. No es discreta, pero es que tampoco quiere serlo. Perfecta para anfitrionas naturales y novias que dominan el arte del aperitivo.
Fue su primera colección, y con razón sigue siendo la más icónica. Cada plato es un billete directo a la costa amalfitana: vibrante, soleado y con ese punto de alegría italiana que mejora hasta la ensalada más simple. Con estampados de animales marinos y colores que parecen sacados de una postal vintage, esta vajilla es para novias que entienden que comer bonito también es un arte.
4. Vajilla Anaelle – La Redoute
Para las minimalistas con buen ojo. Tonos neutros, formas redondas y cero complicaciones. Si te gusta la calma, el pan con tomate y los domingos sin ruido, esta vajilla te va a encantar. Va con todo y no cansa nunca.
5. Vajilla Dolce Vita – Cristina Oria
Ideal para mesas que sueñan con veranos italianos, aunque el GPS marque Madrid. Esta vajilla es como vestirse de lino blanco y servir un spritz con banda sonora de Mina. Ilustraciones delicadas, colores suaves y ese punto de elegancia despreocupada que convierte cualquier almuerzo en una escena de la Toscana más bonita.
Una vajilla no es solo cerámica: es memoria, gusto y un estilo de vida que empieza —como casi todo lo importante— alrededor de una mesa. Si estás eligiendo con qué empezar tu vida juntos, empieza por aquí. Porque las sobremesas largas, las flores frescas y los brindis bajo el sol también merecen estar en tu lista de bodas.
Y si no es por la boda, que sea por el verano.




















