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Invitaciones de boda: la primera pista de que esto no va a ser una boda cualquiera

Antes del vestido, antes del menú, antes incluso del grupo de WhatsApp de los amigos… está la invitación.

Esa tarjeta —papel con vocación de presagio— que llega al buzón o al móvil y que, si está bien hecha, hace que quieras guardar la fecha y el sobre es la carta de presentación.

Desde Wedding Style, te ponemos al día sobre el protocolo a seguir para que la carta de presentación de tu boda sea IDEAL y con tan solo verla, produzca sensación y el deseo de que llegue el día de la celebración cuanto antes. 

Invitación de boda de Ofelia BotellaUna buena invitación de boda no solo informa: insinúa. Anticipa si habrá cóctel con vistas o verbena en alpargatas, si el dress code será de lino claro o de paillettes hasta el suelo. Es, en definitiva, la primera pista de lo que vendrá. Y por eso hay que saber escribirla.

Descubre las reglas básicas sobre la información, detalles y más contenido que debe tener una invitación, especialmente para que esta se convierta en la carta perfecta que recordar siempre. Porque para un día tan especial y emblemático para novios, familiares y amigos, las invitaciones tienen que transmitir los detalles y la esencia de la boda.

Invitación de boda de Ofelia BotellaDatos imprescindibles de la invitación. El orden importa.

Las reglas no son muchas, pero tienen su porqué. En la fórmula más tradicional, esa que todavía emociona a padres y abuelos, los nombres de los padres de la novia van arriba a la izquierda; los del novio, a la derecha. Justo en el centro: los protagonistas, la fecha, el lugar y la hora. Abajo, los contactos. Y al final, el famoso “Se ruega confirmación”, que siempre suena más bonito cuando lo firma alguien con letra cursiva.

Lo imprescindible: menos es más, pero mejor

  • Nombres de los novios (y de los padres, si se desea).

  • Fecha, lugar y hora del enlace.

  • Teléfonos o e-mails de contacto.

  • Petición de confirmación.

  • Y, si se quiere, una pista del dress code o un guiño personal.

Si los novios firman solos (que cada vez es lo más habitual), sus nombres van arriba, bien centrados, como corresponde. Lo demás, igual: hora, sitio, teléfonos, y un diseño que no necesite explicación.

kuramae invitaciones de bodasY lo demás: la forma de decirlo todo sin contarlo todo

Tipografía con criterio, diseño ultra cuidado, papel con textura. Una invitación no es un flyer. Es un manifiesto. Y debería leerse con la misma emoción que el primer capítulo de una novela que promete. Lo ideal: que la vean y piensen “quiero ir”. O mejor aún: “necesito estar ahí”.

3 empresas que diseñan invitaciones ‘top’

Ofelia Botella: El arte de anunciar lo inolvidable

Ofelia Botella invitaciones de boda
Desde Londres, con papel.
Hay invitaciones que informan y otras que emocionan. Las de Ofelia Botella hacen lo segundo. Su estudio en Londres es un laboratorio de papelería sensorial donde cada proyecto nace de la conversación, la memoria y la estética. No trabaja con catálogos ni plantillas: trabaja con historias.

Sus colecciones no siguen modas ni formatos, anticipan —sin spoilers— cómo será ese día que aún no ha llegado.

Un clásico en nuestras listas, Kuramae

kuramae invitaciones de bodas Estudio de diseño con alma japonesa y raíces en Madrid donde cada proyecto respira calma, belleza y concepto. Las invitaciones de Kuramae parecen piezas de una exposición silenciosa: formas limpias, materiales nobles, y una dirección de arte que piensa en las texturas tanto como en las palabras.

Aquí no hay florituras innecesarias ni tipografías caprichosas. Lo que hay es una estética medida, una paleta siempre equilibrada y una visión tan delicada como certera. Para bodas que entienden que el lujo está en el gesto, no en el exceso.

Tipografías limpias y papeles que invitan a tocar antes que a leer.

 

Eugeniota: Estampados para recordar siempre

eugeniota papeleria para eventosHay marcas que hacen invitaciones y otras que construyen una identidad. Eugeniota está en la segunda categoría. Papelería con más carácter que algunos discursos. 
Hay invitaciones que informan y otras que comunican. Las de Eugeniota hacen lo segundo. Con ilustraciones que parecen salidas de un cómic elegante, paletas que nunca gritan y tipografías que saben lo que dicen.

Cada pieza tiene algo de editorial bien diseñado, algo de póster de peli europea y mucho de estilo personal. De ese que no se copia, pero se nota.

Lo suyo es transformar el “te casas” en una pieza gráfica con memoria.

eugeniota invitaciones de bodas

 

Las bodas empiezan mucho antes del vestido, del ramo o del vals. Empiezan en un sobre. En una frase bien elegida, en un color que anticipa, en un papel que se guarda. Por eso elegir bien quién diseña tus invitaciones no es un detalle menor: es el primer gesto de todo lo que viene después.

Ofelia Botella, Kuramae y Eugeniota no venden papelería: construyen atmósferas. Marcan el tono, el ritmo, el imaginario. Son tres formas distintas —pero igual de valiosas— de contar lo que aún no ha pasado. Y de hacerlo con estilo.

Porque una boda empieza con una historia. Y hay historias que merecen contarse bien, desde el principio.