Una vajilla puede cambiar por completo el tono de una comida, de una cena familiar, de una pedida en casa o de esa primera mesa que una pareja empieza a construir después de la boda. No hablamos solo de platos bonitos. Hablamos de piezas que cuentan algo: de color, de verano, de sobremesas largas, de casas vividas y de ese tipo de detalles que convierten una mesa en una escena.
En Wedding Style nos gusta pensar que la decoración también forma parte del relato de una boda. La mesa de una pedida, el brunch del día después, una comida en el jardín o una lista de bodas bien pensada hablan tanto de una pareja como las flores, el vestido o la papelería.
Por eso hemos seleccionado cinco vajillas especiales para quienes buscan una mesa con carácter: piezas artesanales, estampados con alma, cerámicas de aire mediterráneo y platos que funcionan igual de bien en una comida de verano que como regalo de boda.
En Wedding Style nos hemos ido de shopping y te traemos cinco vajillas que lo tienen todo.
1. Eugenia & Sushita: arte, color y una mesa con conversación
Sandra Segimón, presidenta del Grupo Sushita y Eugenia Martínez de Irujo son el alma mater de Eugenia & Sushita donde encontrar piezas por las que suspirar.
En Eugenia & Sushita, el universo pictórico de Eugenia se traduce en vajillas, cristalería, cubertería y objetos para la casa que tienen algo de pieza heredada, algo de capricho contemporáneo y mucho de conversación de sobremesa. Sus platos no buscan pasar desapercibidos: flores, animales, color y una estética libre, alegre y ligeramente excéntrica convierten cualquier comida en una escena para inmortalizar.
Por qué nos gusta: porque tiene algo de casa familiar, algo de galería y algo de sobremesa larga. Perfecta para parejas que no quieren una lista de bodas demasiado clásica.
2. Bitossi Home: el gesto italiano
Bitossi Home entiende la mesa como un pequeño escenario. Sus piezas juegan con formas, color, bordes especiales y ese sentido tan italiano de convertir lo cotidiano en algo deseable.
Es una firma ideal para quienes no quieren comprar una vajilla completa, sino construir una mesa por capas: un plato de postre especial, una fuente con carácter, un bajoplato dorado o una pieza que rompa una vajilla blanca de fondo.
Ahí está precisamente la gracia. En no tenerlo todo a juego. En mezclar porcelana, flores, lino, cristal y alguna pieza inesperada que haga que la mesa parezca más editorial y menos escaparate.
Por qué nos gusta: porque sube el nivel de la mesa sin ponerse demasiado serio. Muy de cena bonita, regalo de bodas con gusto o mesa de pedida con un punto más.
3. Popolo: Sicilia en formato plato
Popolo tiene ese imaginario mediterráneo que parece traer consigo una comida al sol, un mantel de lino y una botella fría en el centro de la mesa.
Sus cerámicas hechas a mano, con motivos inspirados en Sicilia, tienen una mezcla deliciosa de color, artesanía y fantasía. Son platos que no necesitan demasiado alrededor: funcionan como plato de pan, de postre, de aperitivo o incluso como pequeña pieza decorativa en una mesa donde todo parece cuidadosamente improvisado.
Para una mesa de pedida al aire libre, una comida post-boda o una lista de bodas menos clásica, es una de esas elecciones que marcan diferencia.
Por qué nos gusta: porque tiene alma de verano italiano. Y porque a veces un plato pequeño puede cambiar toda una mesa.
4. La Redoute: la vajilla bonita también puede ser accesible
La Redoute tiene opciones especialmente interesantes para quienes quieren vestir la mesa sin hacer una gran inversión. Sus vajillas de colores, platos estampados y piezas de porcelana permiten introducir diseño y alegría sin complicar demasiado el conjunto.
Es una opción perfecta para parejas que están empezando casa, para completar una lista de bodas con piezas más asequibles o para quienes quieren una vajilla de diario que también pueda salir en una comida especial.
Porque una mesa bonita no siempre depende del presupuesto. Depende del ojo.
Por qué nos gusta: porque demuestra que el estilo también puede ser accesible. Porque a veces el hallazgo está donde menos pretensiones hay.
5. Molecot: cuando la artesanía convierte la mesa en objeto de deseo
En su catálogo conviven nombres que ya hablan de escapada y anfitriona experta: Mallorca, Palm Beach, Sotogrande, Yacht, Alhambra, Iznik. Piezas que podrían aparecer en una casa de verano en Saint-Tropez, en una terraza de Mónaco o en una mesa larguísima en los Hamptons, pero que mantienen ese punto español, artesanal y sofisticado que las hace reconocibles.
Sus platos y piezas de porcelana tienen presencia sin caer en el exceso. Algunas colecciones, como Iznik, recuperan motivos florales y geométricos de la cerámica otomana, combinando porcelana de Limoges, decoración en España y remates a mano con borde en oro. Otras, como Yacht, miran al mar con nudos marineros en azul y borde terracota, perfectas para mesas de verano junto al agua.
Molecot es una vajilla para quien entiende que el lujo en la mesa no está solo en el mantel perfecto, sino en la mezcla: porcelana especial, copas finas, cubiertos con peso, una casa bonita y la sensación de que todo está en su sitio.
Elegir una vajilla para una mesa de pedida o para una lista de bodas no va solo de escoger platos bonitos. Va de empezar a imaginar una casa, una forma de recibir, una manera de celebrar.
Una buena vajilla acompaña las primeras comidas, las cenas improvisadas, los aniversarios, las sobremesas largas y esas reuniones que, sin saber muy bien cómo, acaban convirtiéndose en recuerdo.
Porque al final, una casa también se construye alrededor de una mesa. Y algunas piezas, como algunas historias, están pensadas para quedarse y formar parte de un ajuar para heredar.





























